La hortaliza del verano
El calabacín es una de las hortalizas que comienza a consumirse desde el mes de junio y que no falta en la cocina durante los meses del verano. Cuando se compran calabacines deben seguirse diferentes criterios de calidad, escogiéndose los que sean compactos, pequeños o medianos, sin manchas en la piel y pesados.
El calabacín puede conservarse en el frigorífico en buenas condiciones durante unas dos semanas. Es una hortaliza que pertenece a la misma especie que la calabaza, pero presenta propiedades nutritivas propias.
Su principal componente es el agua, seguido de los hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteínas. Todo esto, unido a su aporte moderado de fibra, que lo convierte en un alimento de bajo aporte calórico. Además, facilita las digestiones y tiene una acción diurética que evita la retención de líquidos.
El kilo está hoy a 0,95.
La receta.
Ingredientes (4 personas): 500 gramos de patatas nuevas, 250 gramos de calabacín cortado en rodajas, cuatro cucharadas de aceite, ralladura de un naranja, un cucharada de vinagre de vino, medio vaso de zumo de naranja, una cucharada de perejil picado, una cucharada de cebolleta picada, sal y pimienta negra.
Elaboración: Hervir las patatas en agua salada hasta que estén tiernas, pero sin que lleguen a deshacerse. Retirar del fuego y escurrir. Introducir las rodajas de calabacín en el agua y dejar hervir tres minutos, hasta que estén tiernas. Mezclar con el aceite, el zumo, la ralladura, el vinagre, el perejil y la cebolleta. Cortar en dos o cuatro trozos las patatas grandes y dejar las pequeñas enteras. Verter el aliño. Servir frío.