ENTREVISTA A MARISS JANSONS
"El oro de la música no está en lo perfecto, sino en la inspiración"
El maestro letón, que tiene a su cargo la Royal Concertgebow de Holanda, visita Zaragoza por primera vez este viernes.
P. F.
Actúa por primera vez en Zaragoza, ¿qué referencias tiene de la ciudad?
No muchas, la verdad, nunca he estado allí. Sí tengo referencias del auditorio, sé que es un sitio excelente. La verdad es que España es un país muy atento a los detalles en el mundo de la música, y el público es muy cariñoso. Es la experiencia que he tenido en cada ciudad que he visitado. En este sentido, es un ejemplo para otros países.
Trae a Zaragoza un repertorio romántico, con Sibelius y Brahms, ¿qué matices va a encontrar el público en esta sesión?
Los considero dos de los mejores compositores que existen. Su música me ha acompañado siempre, la he tocado mucho y me encanta a título personal. Por suerte para mí, la Concertgebow la disfruta mucho también, desde la sonoridad al estilo y los ensambles. Sibelius, además, era un concertista extraordinario, un gran violinista que combinó las mejores cualidades que puede tener un músico. Creo que traemos un programa muy bonito, y espero sinceramente que la gente lo disfrute.
Estudió usted con Von Karajan, y ha sucedido en los podios más importantes del mundo a directores de la talla de Lorin Maazel y a Richardo Chailly. Se puede afirmar que está usted entre los más grandes de su profesión, ¿cómo ha sido el camino hasta aquí, y qué retos se plantea para el futuro?
No sé, no lo había pensado así. Retos siempre hay, y cuanto más atrevidos, mejor. El primero para mí siempre es la búsqueda de la calidad en cada representación. Luego hay algunas piezas que no he tocado nunca, y que me apetecería probar, pero tampoco puedo precisar una concreta. Sí querría hacer más ópera: eso sería fantástico.
Desde su llegada, la Royal Concertgebow se ha abierto a otros compositores, como Shostakovich y Messiaen, y ha trabajado con partituras contemporáneas. ¿Ha sido complicado este proceso?
No diría que ha sido difícil, no. Ya conduje música de nuevos compositores en Rusia, Noruega y América, así que aquí me he limitado a hacerlo de nuevo. Es normal. De todos modos, me gusta mantener un equilibrio, para contar con una aproximación personal a cada obra. Me gusta probar músicas nuevas, pero deben tocarme al oírlas, emocionarme, para luego hacerlas. Trato de oír toda la que puedo, aunque no tengo mucho tiempo, ya sabe que conduzco dos orquestas (dirige también la Sinfónica de la Radio de Baviera). Escucho a gente de mi confianza que me aconseja. Y disfruto mucho con ambas orquestas, por cierto: son diferentes, pero se igualan en que tratan siempre de sacar lo mejor, y ahí está también mi tarea. Hay directores que llevan tres orquestas, así que no puedo quejarme. Las mías están entre las mejores del mundo, y les dedico la misma energía y tiempo. Si no, me metería en problemas...
Usted posee una poderosa combinación de disciplina e inspiración a la hora de dirigir; ha defendido muchas veces el poder de la imaginación y la necesidad de elevar la temperatura del público. ¿Cómo se combina todo esto?
Trabajo en los ensayos para conseguir lo mejor. La orquesta está preparada, así que trato de que se sientan libres para inspirarse. Intento crear una atmósfera favorecedora, y un contexto ideal para favorecer lo espontáneo. Cuando se domina la técnica, no hay que agobiarse por las dificultades de una pieza, sino dejar que la música fluya. El oro de la música en una representación no está en lo perfecto, sino en la inspiración.
Procede de una saga de músicos que ahora continúa con éxito en sus hijos. ¿Cómo influyó en usted su padre, y cómo influye usted en sus hijos?
Crecí en una familia musical y, por supuesto, mi padre me influyó mucho. Viví rodeado de música desde que nací, ese entorno fue siempre el normal para mí. Se puede decir que no tuve elección, mi curiosidad me empujaba a conocer más de este mundo. Y no porque me presionaran: siempre lo tuve muy claro. Estuve en el 90 por ciento de los ensayos y conciertos de mis padres cuando era niño. Supervisé la educación musical de mi hija, pero sus abuelos también ayudaron desde el principio en esta tarea.
Su corazón le dio un gran susto hace unos años, ¿cambió este episodio su forma de ver la vida?
Claro, ver la muerte de cerca te aterroriza. Eso sí, luego te recuperas y te relajas, te olvidas de cuidarte y eso es peligroso, porque fácilmente caes otra vez en manos del estrés. Trato de no exagerar mi actividad, aunque a veces es complicado. Agradezco a Dios que me diera un tiempo extra.
Tu opinión nos interesa
- Normas de uso
- Esta es la opinión de los internautas, no de Heraldodesoria.es.
- No está permitido escribir comentarios injuriantes.
- Nos reservamos el derecho de eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
- Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.