La National Gallery de Washington alberga la exposición 'Lo Sagrado hecho Real. Pintura y escultura española, 1600-1700', una destacada muestra de pinturas y esculturas de los mejores artistas del Barroco español que se exhibirá hasta el 31 de mayo de 2010.
En Lo Sagrado hecho Real se exhiben juntas por primera vez obras maestras de los más importantes autores de la pintura y la escultura del Siglo de Oro español, como Diego Velázquez, Alonso Cano, Zurbarán, Francisco Pacheco, Francisco Ribera, José de Ribalta, Gregorio Fernández, José de Mora, Juan de Mesa, Juan Martínez Montañés o Pedro de Mena.
Una vez clausurada en su actual sede de Washington, la muestra viajará a España, donde el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, ha organizado su presentación en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid, del 28 junio al 30 septiembre de 2010, en el marco de los actos culturales de clausura de la Presidencia Española de la Unión Europea.
La muestra revela la extraordinaria maestría de estos creadores, la gran importancia que tuvo el hiper-realismo de sus obras en el desarrollo del arte español, y explora el modo en que pintores y escultores pusieron su técnica al servicio de una representación extraordinariamente vivida y naturalista de los grandes temas católicos de la Contrarreforma: las vidas de santos, la Inmaculada concepción y la Pasión de Cristo.
Al tiempo, el diálogo entre pintura y escultura reproduce en parte el que tenía lugar en los grandes conjuntos históricos del Barroco y pone de manifiesto los recursos plásticos empleados por los autores de las diversas artes.
La exposición 'Lo Sagrado hecho Real' es una muestra producida por la National Gallery de Londres, donde se ha expuesto del 21 octubre de 2009 al 24 de enero de 2010 y la National Gallery of Art de Washington, donde en la actualidad se expone.
La Infanta Cristina calificó ayer de "magnífica" la exposición. En una recepción en Washington con invitados del mundo del arte y representantes oficiales de Estados Unidos y España, Doña Cristina observó las veintidós esculturas y pinturas del barroco religioso español, atendiendo a las explicaciones del comisario de la muestra, Xavier Bray.
La Infanta expresó su satisfacción por el "honor" de presidir la recepción del que será el principal acto cultural en Estados Unidos organizado con motivo de la presidencia española de la Unión Europea.
"(La exposición) es magnífica, muy trabajada, con muchos detalles. Y es realmente un honor poder inaugurarla", aseguró en declaraciones a los periodistas.
Sobre las obras de arte expuestas, Doña Cristina destacó su impresión respecto a la estatua de "María Magdalena meditando en la Crucifixión", de Pedro de Mena, una escultura de madera policromada de la Iglesia de San Miguel de Valladolid en la que el rostro de la discípula de Jesús de Nazaret expresa dolor y desconsuelo.
"Me ha gustado mucho la de María Magdalena. No lo había visto antes, y verla aquí, combinada además con pintura, me parece muy interesante, muy dramático", señaló.
Su Alteza Real, quien asistió a la recepción con un vestido rojo burdeos combinado con una chaquetilla negra de media manga y unos tacones altos, estuvo acompañada del embajador de España en Estados Unidos, Jorge Dezcallar, y representantes del museo washingtoniano.
Doña Cristina reside actualmente en Washington con su familia por motivos de trabajo de su esposo, Iñaki Urdangarín, Duque de Palma.
La exposición es la primera en Estados Unidos que reúne esculturas y pinturas que nunca antes habían salido de su ubicación original, como la estatua de 91 centímetros de altura de "San Francisco de pie en Éxtasis" de Pedro de Mena, de la Catedral de Toledo.
Según la tesis del comisario Xavier Bray de la National Gallery de Londres, el aprendizaje de la policromía de pintores como Velázquez, en el taller de su maestro Francisco Pacheco, influyó en sus pinturas voluminosas, como los ropajes en volandas de la "Inmaculada Concepción".
Igualmente rojos intensos que se mezclan entre los marrones sucios del pelo de esculturas como "Ecce Homo" de Gregorio Fernández demuestran cómo la pintura influyó en la escultura, en la búsqueda de los artistas de conseguir el efecto más dramático para atrapar el alma cristiana.