Un agresor suicida que se hizo volar por los aires en medio de los heridos de un atentado con bomba o un hermano que ha sido secuestrado por milicianos y nunca más aparece. Muchos iraquíes han vivido en los últimos años acontecimientos terribles que no pueden olvidar. Las consecuencias de ello a menudo son ansiedad, depresiones y trastornos de personalidad.
A diferencia de las consecuencias físicas del terrorismo, las psicológicas casi nunca reciben tratamiento. La razón es que en Iraq hay pocos psicólogos y psiquiatras, pero también tiene que ver el hecho de que cualquiera se arriesga a ser tachado de "loco peligroso" en la conservadora sociedad iraquí si se somete a un tratamiento. Para las muchachas que van al médico por problemas psíquicos luego es más difícil encontrar un marido.
"Las personas con enfermedades psíquicas quedan tan fuertemente estigmatizadas que prefieren ir a un curandero religioso o buscar ayuda de cualquier charlatán. A mí llegan normalmente cuando la enfermedad ya ha avanzado", explicó el psiquiatra Yussif Salim, de Bagdad.
Su minúscula consulta se encuentra en una casa de médicos en la calle Saadun. No tiene una hora de consulta. La antesala está llena de polvo y en el desgastado sofá hay sentada una elegante mujer mayor con un pañuelo en la cabeza. Su yerno está siendo tratado por el doctor Salim tras un intento de suicidio, depresiones y manía persecutoria.
"Hasta la fecha no me animo a volver a poner la consulta bien en marcha porque quién sabe si la violencia vuelve a aumentar mañana", comenta el médico, que entre 2007 y 2009 vivió en Siria como refugiado. "Yo mismo pienso también de forma negativa, la igual que muchos de mis pacientes. Sufro de ansiedad y tengo depresiones", afirmó el médico de 46 años que también ha vivido experiencias terribles.
En el barrio de Salim el enfrentamiento entre sunitas y chiitas se vivía en la calle. Uno de sus sobrinos murió cuando los milicianos hicieron estallar una bomba al paso de unos soldados estadounidenses. Continuamente vio cadáveres en la calle. Cuando varios médicos de su círculo de conocidos fueron asesinados, huyó a Damasco.
También las experiencias que le relatan sus pacientes son a menudo terribles, por lo que al médico le cuesta ser positivo. "Recientemente vino una mujer de un barrio pobre. Quería saber cómo podía impedir que su hijo de 15 años se convierta en un asesino. Sus amigos de la misma edad le acusan de cobarde por ser el único que todavía no ha matado a una persona".
El doctor Salim no cree que entre los que hayan sufrido de enfermedades psíquicas tras episodios de violencia haya muchas personas que más tarde se conviertan en asesinos. "Lo que me preocupa mucho más son los numerosos criminales y psicópatas que fueron liberados de cárceles y centros psiquiátricos con la invasión de Estados Unidos y que gran parte de ellos todavía siguen por ahí sueltos".
Las víctimas no suelen ser violentas, sino que sufren más bien una "sordera emocional". Algunos apenas pueden conseguir hablar sobre lo ocurrido. Otros intentan compartir sus terribles experiencias con otras personas, pero no simpre encuentran a alguien que esté dispuesto a escucharles.
"Me colgaron del techo de las esposas duarante dos días", dijo el policía Hamad Hussein con voz fuerte y mira desafiante a sus interlocutores. Los jeques tribales con los que bebe té y charla sobre las inminentes elecciones en esta cálida tarde de invierno en Bagadad, en una casa de un político sunita, murmuran: "Alá es bondadoso".
Eso no impide que este hombre, procedente del enclave sunita de Howeiya, siga contando otros detalles atroces de las torturas en prisión, a donde fue llevado en 2007 por los kurdos. "Finalmente me dejaron en libertad 15 días después y luego se disculparon porque comprobaron que no pertenecía a ningún grupo antikurdo", resopla el policía.
Hussein lleva el tipo de bigote que era popular entre generales y destacados funcionarios iraquíes durante los tiempos del ex dictador Saddam Hussein. Las cicatrices en su muñeca se las muestra a todo aquel que quiera escuchar su terrible historia personal. Sobre sus heridas en el alma no habla.
Buen momento para recordar cómo justificaron los Israel-EUA esta invasión: http://www.youtube.com/watch?v=PW40PCRAr0s que es el mismo modus operandi que están poniendo en práctica para prepararse la invasión a Irán. Termino no sin antes expresar mi total repudia a las banderas falsas. Saludos.
Abderramán III,era suni,sus enemigos del norte de Africa chiis,solo se aregla con pan y cultura...y con todo eso...varias generaciones.
Y aquí, en la civilizada Europa, nos quejamos, ¡dios mío, qué imagen más cruda y dura y sin violencia explícita!