Unos 7.500 alumnos de 5º y 6º de Primaria y de 1º de ESO de centros escolares de Zaragoza, Binéfar, Cuarte, Alloza, Pina y Cariñena contemplarán y escucharán en el Auditorio de la capital aragonesa la obra El retablo de Maese Pedro, del músico andaluz Manuel de Falla. "Nos han explicado la historia del espectáculo que vamos a ver, pero sobre todo me apetece conocer las salas por dentro, es la primera vez que vengo", aseguraba Rosa ayer mientras aguardaba poder acceder a la segunda función de las 11.30.
Esta producción, que se enmarca en la XIV edición de los Conciertos Pedagógicos y del Concierto en Familia del Auditorio en colaboración con el Ayuntamiento zaragozano y el patrocinio de Multicaja, tiene en esta ocasión una característica muy especial. Los Titiriteros de Binéfar se han cargado, literalmente, los cabezudos a la espalda para transformarlos en títeres gigantes que alcanzan los tres metros y medio de altura y dan vida a los personajes de esta ópera de Falla inspirada en los capítulos 25 y 26 de la segunda parte de El Quijote que se localizan en un lugar de la Mancha de Aragón.
Se narra la historia de Melisendra, hija del emperador Carlomagno y esposa de don Gaiferos, raptada por el rey musulmán y encerrada en una de las torres del alcázar (la Aljafería) de la ciudad de Sansueña, que no es otra que Zaragoza. La obra fue compuesta para ser interpretada en los conciertos que ofrecía en París la princesa Edmond de Polignac, para la que se estrenó en 1923.
La parte musical corre a cargo de la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza-Grupo Enigma y de tres cantantes: el barítono Alfredo García como Don Quijote, el tenor Antonio Comas en el papel de Maese Pedro y la mesosoprano Sara Almazán, interpretando a Trujamán.
El director del Grupo Enigma, Juan José Olives, explicó que aunque "no se trata de una obra para niños", sino que es una "ópera de cámara escrita para pequeños teatros", es una pieza "que se presta al juego educativo" al sonar todo el conjunto de instrumentos.
Hasta dieciséis cabezudos salen a escena a lo largo de una hora que dura el montaje, que incluye una original y divertida introducción de unos 25 minutos en la que se prepara a los chavales para lo que van a ver y escuchar. "Los cabezudos, frente a la edulcoración de Walt Disney, todavía mantienen la esencia grotesca de los arquetipos", defendió Paco Paricio, fundador de Los Titiriteros de Binéfar entre sesión y sesión caracterizado como Maese Pedro.
El berrugón y el rey moro
La mayoría de las figuras, entre las que también hay caballos, han salido del taller de Aragonesa de Fiestas y en alguna de ellas se puede reconocer al Berrugón, que en la comparsa tradicional representa el poder público de la ciudad, el rey moro y los diablos que se reconvierten en verdugos sin sus característicos cuernecillos.
Para poder manejarlos los tiritieros de Binéfar han diseñado una mochila con la que soportan la carga del cabezudo, que llega a medir hasta tres metros y medio, y que manejan como un muñeco de varas, con dos palos que les permiten mover los brazos del gigante. "De esta forma el muñeco mantiene su solemnidad y al mismo tiempo nos permite movernos con cierta libertad y expresar sentimientos con caricias, abrazos y otros tipo de gestos", señaló Paco Paricio.
En los decorados abundan las referencias aragonesas, desde la silueta de la Aljafería hasta el Pirineo e incluso la torreta de fusileros de Canfranc. Una licencia divertida: el palacio de Carlomagno muestra en su suntuosa decoración las esculturas de la entrada del palacio de los condes de Luna o de Morata de Zaragoza (donde se encuentra la actual Audiencia Provincial), representando a Hércules y Teseo.
Un espectáculo a exportar
Para que los chicos se metan en la trama, seis de ellos suben al principio al escenario para actuar como la mesonera de las ventas, el ladrón, la pobre campesina... Al mismo tiempo se les va introduciendo con pinceladas musicales. "Se trata de una obra compleja, pero estamos comprobando que después de este juego siguen perfectamente todo el desarrollo", concluyó con satisfacción Paco Paricio tras la jornada matinal de ayer.
Agentes culturales de Madrid han mostrado interés en conocer de primera mano la producción. Si convence, es posible que en un futuro se represente en otras salas.