La provincia de Soria ofrece a los pescadores que llegan hasta aquí en verano, especialmente en el mes de agosto aprovechando las vacaciones, múltiples alternativas para practicar su deporte favorito con tres escenarios destacados: el río Duero, el pantano de La Cuerda del Pozo y el embalse de Monteagudo de las Vicarías, cada uno de ellos con sus peculiaridades y sus especies.
Al contrario de lo que ocurre con aquellos pescadores que, viviendo durante el resto del año en provincias del interior de país, aprovechan las vacaciones para visitar zonas costeras, que si quieren seguir practicando este deporte deben reciclar sus equipos y técnicas para adaptarse a los métodos habituales de pesca en el mar; los que deciden pasar sus vacaciones en Soria apenas tienen que modificar ningún detalle, porque la pesca fluvial es prácticamente similar en todos los escenarios y los equipos y técnicas apenas varían.
Río Duero.
Por su largo recorrido a través de la geografía soriana, y teniendo en cuenta su paso por las inmediaciones de muchos pueblos de la provincia, la mayoría de los turistas aficionados a la pesca que visiten Soria durante este mes de agosto van a tener como referencia el río Duero, con su amplia variedad de especies pescables a lo largo de su curso.
Una primera distinción, al plantear la pesca en el Duero en estas fechas, una vez que ya se ha cerrado la veda de pesca 'con muerte' de la trucha en aguas sorianas desde el 31 de julio, habría que hacerla entre quienes vengan con la intención de pescar de truchas y quienes lo hagan con la idea de tentar al resto de especies.
Así, hay que tener en cuenta que, como medida especial, y desde hace ya unos años, se pueden seguir pescando truchas hasta el día 15 de octubre, pero exclusivamente en la modalidad 'sin muerte' (con anzuelos sin arponcillo y devolviendo inmediatamente las capturas al agua sin daños), en el tramo del Duero comprendido entre la presa del embalse de La Cuerda del Pozo y el conocido como Puente de Piedra de Soria (sin poder contar este mes con el tramo del coto intensivo de Dombellas, que sigue funcionando como tal hasta el 5 de septiembre).
Para aquellos que no tengan la trucha como objetivo, y deseen pescar alguna de la amplia variedad de especies ciprinícolas que pueblan las aguas del Duero, lo primero es recordar que tendrán que acudir a los tramos específicos en los que se puede practicar su pesca, fuera de las aguas consideradas trucheras; en especial, aguas abajo del puente de la antigua travesía de la N-111 a su paso por Almazán.
El Duero, desde Almazán y hasta abandonar la provincia, ofrece la posibilidad de capturar en agosto decenas de ejemplares de alburnos (especie tan abundante que llega a resultar, incluso, molesta), bogas, barbos y cachos; incluso, en lugaress puntuales, algún ejemplar de lucioperca (caso de Almazán o San Esteban de Gormaz), carpa o tenca, incluso, dada la proliferación de algunas de estas especies alóctonas a lo largo de los últimos años.
Salvo para la pesca 'sin muerte' de las truchas de los tramos altos del río, donde es aconsejable utilizar equipos de mosca (ya sean de cola de rata o de lance ligero con 'cuerdas' de ahogadas con 'buldó') para causar el menor daño posible a las capturas; para el resto de especies se puede utilizar cualquier caña telescópica de entre tres y cinco metros que servirán tanto para pescar con flotador como 'al tacto' en corrientes, o a fondo, en aguas paradas, siempre que se recurra a los cebos naturales.
Para la pesca con artificiales, si lo que se pretende es buscar alguna lucioperca, pequeñas cañas telescópicas o las habituales cañas de lance ligero de dos tramos serán el equipo perfecto, acompañadas en todo caso de un buen carrete. Señuelos de vinilo, plástico o madera de balsa, especialmente las imitaciones de peces y cangrejos, serán los más recurrentes para capturar esta especie.
Un tercer apartado, hablando de pescar en aguas del Duero en agosto, sería el de la pesca del cangrejo señal, especie realmente abundantísima que atrae cada verano a cientos de aficionados de otras provincias a visitar Soria para intentar coger varias docenas de este, para algunos, preciado crustáceo.
En este caso es recomendable atenerse a la normativa vigente para la captura de esta especie, aunque lo más destacable es la obligatoriedad de utilizar seis reteles como máximo y de llevarlos identificados con una tarjeta (en cada uno) en la que tienen que figurar los datos del pescador que los esté utilizando.
Al tratarse de una modalidad de pesca practicada en muchas ocasiones por pescadores no habituales, y dado que es habitual acudir a por cangrejos en familia o con un grupo de amigos, y que es frecuente que la jornada incluya comida o merienda a la orilla del río, cabe recordar la importancia que tiene el mantener limpias las orillas del río, lo que debería llevar a estos grupos a recoger todo tipo de residuos que se generan en estas jornadas de pesca (desde las latas de refresco o bebida y las servilletas de papel hasta las botellas o las bolsas de plástico que, desgraciadamente, 'adornan' el entorno natural a lo largo de la temporada de pesca del cangrejo).
Cuerda del Pozo.
Los pescadores que, bien por cercanía o por preferir la práctica de la pesca en aguas embalsadas, elijan el pantano de La Cuerda del Pozo deben tener en cuenta que la estrella de este escenario piscícola soriano es la lucioperca, aunque siempre habrá quien opte por tentar a otro pez muy abundante en estas aguas: la carpa.
Perfectamente aclimatada desde hace ya muchos años, la lucioperca es la pieza más codiciada del pantano por tres razones fundamentales: su relativa abundancia, la buena talla de muchos ejemplares (no siendo muy complicado capturar piezas que superen el kilo de peso), y, sobre todo, la excelencia de su carne, lo que la convierte en toda una 'joya' para adornar una buena mesa tras pasar por la cocina y someterse a alguna suculenta receta. Algunos cuestionan su vertiente deportiva como única pega.
Para pescarla, lo habitual es utilizar imitaciones de peces, ya sean de vinilo, plástico o madera, con equipos de lance ligero. El problema este año, y debido a las importantes precipitaciones que se han ido sucediendo repetidamente en los meses de invierno y primavera, es el alto caudal del embalse, que se encuentra prácticamente lleno, lo que dificulta la captura de esta especie por dos razones: por un lado, por la mayor dificultad de dar con ellas al haber tanta agua y tratarse de un pantano de grandes dimensiones; por otro, porque el alto nivel del agua a cubierto muchos árboles que en circunstancias normales estarían en las orillas, lo que ha multiplicado por mucho la posibilidad de enganchar los señuelos.
Monteagudo y su black bass.
Ha sido el último en incorporarse a la lista de posibles escenarios de pesca de la provincia de Soria, hace tan sólo unos años, pero no deja de tener su atractivo por dos razones fundamentales: la presencia en sus aguas de una notable densidad de carpas de buen tamaño (ha salido algún ejemplar de 10 kilos), y la posibilidad de capturar en este pequeño pantano ejemplares de una especie que no existe en el resto de aguas sorianas, el black bass.
A la hora de pescar en el embalse de Monteagudo de las Vicarías hay que tener en cuenta que aproximadamente la mitad de su perímetro, la zona Norte, se encuentra vedada a la práctica de la pesca para preservar un hábitat natural que acoge en diferentes temporadas a lo largo del año a una amplia variedad de aves.
En cuanto a las modalidades de pesca, lo habitual es utilizar equipos para pescar a fondo, con plomada, las grandes carpas, y recurrir a equipos de lance ligero si lo que se persigue es la captura de algún bass, aunque ni su abundancia ni su talla hacen que sea la especie 'estrella' de estas aguas.